¿Cómo evitar el burnout laboral?
- Patricia Samperio
- 25 ene 2023
- 2 Min. de lectura
El burnout, también llamado síndrome de desgaste profesional o síndrome de estar quemado, es la respuesta que da un trabajador cuando percibe la diferencia existente entre sus propios ideales y la realidad de su vida laboral. En la actualidad, se entiende como una forma inadecuada de responder ante el estrés laboral crónico, presentando una serie de conductas y sentimientos negativos hacia la gente con la que el trabajador contacta a diario, así como la sensación de sentirse agotado emocionalmente.
Se manifiesta, principalmente, dando los siguientes síntomas:
Agotamiento emocional
Despersonalización o conductas negativas hacia usuarios y compañeros
Sentimientos de baja realización personal

¿Cómo detectarlo?
El burnout no es estrés laboral, sino que es una forma desadaptativa de responder ante el mismo. A diferencia del estrés, solo se entiende este síndrome dentro de un contexto laboral y lleva asociados una serie de síntomas específicos: el cansancio emocional, la despersonalización o frialdad afectiva y la reducción de eficacia laboral.
El estudio del burnout se puede estructurar atendiendo a las siguientes características básicas:
El burnout se entiende más como proceso gradual, que como estado clínico estático.
Se aborda considerando el proceso como una respuesta de defensa ante una situación de estrés laboral crónico.
Los trabajadores que padecen sintomatología del quemado, suelen ser personas idealistas que inician su profesión con ideas utópicas y de entrega solidaria al prójimo.
El síndrome suele circunscribirse a trabajadores que ejercen profesiones de ayuda.
Consecuencias del burnout para la salud del trabajador
Trastornos de conducta
| Síntomas físicos
|
Trastornos emocionales
| Síntomas conductuales defensivos
|

¿Cómo se puede prevenir y afrontar el burnout?
Estrategias individuales de afrontamiento:
Técnicas de autocontrol emocional: constituyen un paquete de técnicas psicológicas para frenar y reducir el malestar emocional. Se subdividen en:
Técnicas de reestructuración cognitiva: aprender a rebatir los pensamientos negativos y cambiarlos por otros más racionales.
Técnicas de habilidades sociales: dirigidas a potenciar comportamientos eficaces de interacción social.
Técnicas de resolución de problemas: estrategias útiles para buscar respuestas rápidas y racionales ante los problemas reales que se nos puedan presentar.
Técnicas de respiración
Técnicas de relajación
Técnicas de mindfulness

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Referencias:
Dra. Pilar Fernández Marín, Hospital Asepeyo Coslada. Doctora en psicología.
Böhringer Ingelheim / Cronicidad Hoy